¿Historia?

Una mañana de navidad cualquiera, a una hora poco peculiar para ser sinceros, y con más confianza que Pedro por su casa, llamé a la puerta. El timbre se hizo notar y los ladridos de dos perros me retumbaron en los oídos. Desde fuera, a través de una cristalera multicolor, pude ver cómo alguien se apresuraba a recibirme. La puerta se abrió rápidamente, como si me estuvieran esperando, y allí estaba ella. Bita. Tan esperpéntica como siempre. Con su pelo recogido en un moño alto, sus gafas de pasta en la cabeza y su pijama de mariquitas lleno de manchas de pintura y agujeros. Lo primero que pensé fue, estará diseñando algo nuevo y efectivamente, en ello andaba. Tirada en la alfombra de su casa y rodeada de todo tipo de telas, botones, rotuladores y yo que sé que más cosas. Lo más gracioso era que se le veía cómoda entre tanto caos. Se le notaba feliz. Qué tal andas le pregunte. Ella me miró, sonrió y me dijo con su gracia y salero, pues genial, aquí en mi salsa, I´m “northing”, ya sabes.

Si lo que estabas esperando era encontrar la aburrida historia de una marca, lo siento. Definitivamente, te has equivocado de sitio. Aquí no vendemos marca, aquí vendemos filosofía y para ser más exactos, aquí vendemos arte. Pero del bueno, del subjetivo, del que no entiende de modas pasajeras ni de gustos preconcebidos, en resumen, vendemos arte del que inspira.

Pero ya que nos visitas y te interesas por la historia, te contaré algo, que para mi entender, te ayudará a conocer mejor qué es lo que se esconde detrás de esta singular firma, que está escrita, ni más ni menos, que de su propio puño y letra. 

historia Bitamonfer

La historia de Bitamonfer y de su “Northing” o mejor dicho de Bita, como a ella le gusta que le llamen.

Y os estaréis preguntando, ¿y tú quién eres? ¿qué sabes tú de ella?.

En realidad, mi identidad no importa demasiado, simplemente os bastará con saber que la conozco desde que nació y que a día de hoy, la tengo a mano. Tan a mano como para poder compartir con vosotros, lo que sé y lo que he vivido de ella.

Bita, norteña de nacimiento, ya nació con las manos manchadas de acuarela y un lienzo en blanco bajo el brazo. Desde bien pequeña ya apuntaba maneras y es que las raíces artísticas, herencia de su abuela, modista de profesión, la precedían. Desde muy joven tuvo muy claro cuál era su pasión y su objetivo, una certeza que combinada con trabajo duro y mucha ilusión, supondría el inicio de una larga trayectoria enteramente ligada al diseño de moda. Y digo larga trayectoria porque esta carrera no nace de manos de una espontánea. Bitamonfer nace con innumerables horas de trabajo camufladas entre estampados imposibles de imitar, de dibujos creados a mano en los que se reflejan las noches en vela, de creaciones exclusivas en las que te dejas los ojos pincelando los más mínimos detalles, de meterse en la cama a dibujar y amanecer con las gafas torcidas y las sábanas marcadas por rotulador, de la luz de un flexo escondido en un despacho que es un despropósito, de lluvias de ideas que acaban en cenas, recenas y finalmente se convierten en realidades, de la negación a entender la vida como un libro sin dibujos o el mundo como un maniquí desnudo de colores, de sacar las ideas de las cosas más pequeñas e insignificantes y transformarlas en un producto que hace sentir bien a quien lo lleva, de todo eso nace Bitamonfer y todo eso, nos quiere reflejar la artista con su trabajo. ¡Qué mujer! El desorden personificado y la rebeldía por bandera. Pero como ella siempre dice, “quién necesita ponerse a ordenar, cuando lo tengo todo aquí (señalándose la cabeza) bien clasificadito por colores“. Imaginaros la cara de su madre al escuchar esa frase, que lo único que quería la mujer era que la niña recogiera el taller improvisado que se había montado en a saber que esquina de la casa.

Pero hay algo más, algo que hace que los diseños de Bita sean especiales. Y es que están creados para que todos y cada uno de vosotros podáis disfrutarlos tanto como la artista disfruta al diseñarlos. Y de eso va “Northing”; de divertirse, de apasionarse y de “enjoy the little things”. Pero para seguir transmitiendo esta ideología necesitamos vuestra ayuda, porque sin vosotros, Bitamonfer no lo conseguirá.

Así que sed atrevidos, salid a la calle con una de sus artesanales creaciones y animaros a vivir el momento, a experimentar el sentimiento “Northing” y a descubrir con Bita las cosas buenas de la vida, que por cierto, rara vez son cosas.

Fdo.: UNA FAN INCONDICIONAL DE BITA Y SU “NORTHING”.